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Club Balonmano Nava Covadonga

El síndrome del casillero vacío

El Viveros Herol vuelve a desinflarse y tropieza, por séptima vez en este campeonato, con la ansiedad y la urgencia de empezar a puntuar para no descolgarse demasiado pronto de la zona que marca la salvación.

Algunos lo llaman ansiedad. La ansiedad propia de no ser capaces, de una vez por todas, de hacer un buen partido completo. Pero podríamos llamarlo el síndrome del casillero, el de las victorias, vacío. Porque el Viveros Herol parecía que iba a dar, por fin, un puñetazo lleno de orgullo encima de la mesa… hasta el minuto 25:50.

Hasta ese momento el Balonmano Nava dominaba en el marcador, la pelota circulaba en ataque, no había excesivas complicaciones para que los centrales y laterales acertaran de cara a gol y la defensa tenía ese punto de concentración e intensidad que tanto se había pedido desde diferentes sectores. Pero fue marcar el 10-11 el Grupo Covadonga y el equipo de Óscar Perales se deshizo.

Al descanso el tanteo era de 11-13. A partir de ahí la historia fue otra. Aparecieron de nuevo las prisas por hacer gol y el ataque navero se encontró con un portero colosal, Jorge Martínez, con el que a buen seguro soñaron tanto los pivotes como los extremos locales, que no veían la manera de colarle la pelota.

Ni la sensacional actuación de Samu Ibáñez, que está yendo de menos a más bajo palos en este inicio de campaña, ni el pundonor de Carlos Villagrán (5 goles) y Alexandre Tella (7) fueron suficientes para hacer frente a un conjunto que arrolló al Balonmano Nava en la segunda parte.

El máximo goleador de la categoría, Víctor Álvarez (8) siguió aumentando su estadística ante una línea defensiva que se vino abajo con el transcurso de los minutos. Y, tal y como era de prever, el extremo Carlos Manuel Rodríguez Prendes, cazó desde el pivote hasta seis balones que acabaron en la red. Ellos fueron las dos mayores pesadillas de la zaga del Viveros Herol que no supo cómo frenar a dos de los jugadores con más tablas de la división.

Nava fue un quiero y no puedo que no supo aprovechar las superioridades y que, una tarde más, fruto de los nervios y del prisas por empezar a puntuar de dos en dos, estuvo fallón en ambas zonas de la cancha, concediendo muchas pérdidas de balón que acabaron por ser la crónica de una nueva derrota anunciada desde el minuto 26.

Cambió el guión, pero no las sensaciones. Ni, lo más importante, el resultado. Al final el equipo asturiano se volvió a casa con un 21-28 que deja aún más tocado al conjunto segoviano de cara a su próximo partido. Será el domingo 30 a las 13.00 contra el BMC en el madrileño barrio de Carabanchel.

 

Club Balonmano Nava          

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