El club, que cuenta con más de 150 jugadores entre todas sus categoría, presume de tener varios antiguos canteranos en la élite.

Nava de la Asunción, una fábrica de sueños

El reciente anuncio por parte del Cuatro Rayas Valladolid de que su entrenador la próxima temporada será Nacho González ha vuelto a dibujar una sonrisa de orgullo entre los naveros. Nacho, que todavía sigue al frente del banquillo del Viveros Herol Balonmano Nava, será el próximo que emigre hacia la élite desde Nava de la Asunción. La fábrica navera trabaja a pleno rendimiento. Este fin de semana, su equipo infantil masculino se ha enfrentado a algunas de las mejores canteras de Castilla y León. Sus integrantes representan una pequeña parte de la cantera navera, formada por 117 jugadores hasta categoría juvenil (más de 150 tiene el club en total).

Todos ellos son la razón de ser de una entidad que ha conseguido que el balonmano sea una forma de vida en Nava de la Asunción. Sus vecinos, desde pequeños, se han contagiado de una pasión que ha hecho posible que un municipio de alrededor de 3.000 habitantes tenga un equipo capaz de luchar durante tres temporadas seguidas por ascender a la segunda máxima categoría del balonmano español y lo haya estado a punto de conseguir.

Esa adicción al deporte que ha hecho a España hace poco campeona del mundo por segunda vez ha dado sus frutos. Son varios los jugadores naveros que han conseguido alcanzar la élite. El último, Darío Ajo, que fichó hacia la mitad de esta temporada por el Naturhouse La Rioja. Pero antes ya lo había conseguido otros como Miguel Ángel Velasco, actual segundo capitán del conjunto riojano–; Cristina Maestro, que milita en las filas del Itxako y sueña con un futuro fuera de España–; o Raquel de la Cruz, feliz en su segunda temporada en el Cleba León.

Darío Ajo y Miguel Ángel Velasco

A Darío Ajo (Puertollano, Ciudad Real, 1989) ya le han puesto mote en el vestuario del Naturhouse La Rioja. 'El Cebollita', que es como le llaman, ha entrado con buen pie en el conjunto riojano, al que llegó hace apenas dos meses. Se ha adaptado a la perfección a la dinámica de un equipo de Asobal y está gozando de minutos en todos los partidos, incluso en competiciones europeas. «Era mi sueño desde el primer día que vine y se está cumpliendo. A veces lo pienso y creo que todavía no soy del todo consciente de lo que estoy viviendo y de todo lo que me está pasando», explica el pivote, nacido en Puertollano por coincidencias de la vida pero de sangre y alma navera.

Darío ha tenido la suerte de contar con aliados en el vestuario del Naturhouse La Rioja. El segundo entrenador es Álvaro Senovilla, técnico del Balonmano Nava antes de la llegada de Nacho González, y uno de sus compañeros es Miguel Ángel Velasco (Segovia, 1984), navero como él y segundo capitán del cuadro riojano. «Nos conocemos desde pequeñitos y es un verdadero placer que podamos jugar juntos», señala el veterano. Él ha ejercido un papel fundamental en el proceso de adaptación de Darío a su nuevo equipo. «Tanto Álvaro como Miguel me han ayudado mucho», cuenta el pivote navero. «Los primeros días noté bastante la mayor velocidad de juego que hay en Asobal. Además, los jugadores son mucho más fuertes. Pero con trabajo físico y gimnasio he conseguido mejorar en estas primeras semanas», continúa.

De su compañero Miguel Ángel Velasco recibe constantes consejos tanto en los entrenamientos como en los partidos. «Me ha sorprendido la espectacular visión de juego que tiene Miguel. Se da cuenta de todo en los partidos, a pesar de la enorme velocidad a la que se juega», asevera Darío, quien está feliz, entusiasmado, con todo lo que está sucediendo. Este fin de semana encontró un hueco para acercarse a Nava, donde saboreó el cariño de los que siempre serán sus compañeros, aficionados y amigos. «Nos gustaría homenajear a una persona muy especial para nosotros que ha dado un salto muy importante en su carrera», anunciaron desde la megafonía del polideportivo municipal de Nava de la Asunción antes de que comenzara el encuentro frente al Beatriz Hoteles Amibal.

Junto a Darío fueron homenajeados ocho jugadores de la cantera navera que han formado parte de las distintas selecciones de Castilla y León en los últimos campeonatos de España. Los aplaudidos, Laura Vega, Cristina Mateo, Alba Herranz, Carmen Martín, Laura Armada, Óscar de las Heras, Sergio Segovia y Pablo Rodríguez son los últimos resultados visibles del buen trabajo que se está haciendo en las categorías inferiores del Balonmano Nava.

Miguel Ángel Velasco, que salió de casa con 15 años para labrarse un futuro en el balonmano, es su espejo. Estuvo durante muchos años en Valladolid y ahora ya lleva cinco temporadas en el Naturhouse La Rioja. «La clave de que salgan tantos jugadores de Nava de la Asunción es la cultura de balonmano que tiene el pueblo. Hay mucha gente que se preocupa de cuidar la base», opina. «En Nava, el balonmano se vive muy profundamente», añade Darío. Por eso no extraña que los naveros estén tan orgullosos de ellos dos.

Cristina Maestro

La portera navera Cristina Maestro había decidido emprender una nueva etapa en Rumanía, pero duró poco allí. Decidió regresar al comprobar que lo que allí había no era lo que le habían prometido. Volvió a España y fichó por el Itxako, campeón de la Liga femenina durante las cuatro últimas temporadas, subcampeón de Europa hace dos años, pero venido a menos por problemas económicos.

El conjunto navarro perdió a su principal patrocinador, una empresa gestora investigada por la Guardia Civil por presunta apropiación indebida y blanqueo, y se vio huérfano. Decidió inscribirse en División de Honor finalmente y tuvo que construir una plantilla «a la carretera», según relata Cristina Maestro, que fue una de las jugadoras que llegó al equipo el pasado verano. «La Liga no es la que era, ha bajado mucho el nivel», subraya. De hecho, la mayoría de las jugadores que tan buen papel realizaron con la selección española en los pasados Juegos Olímpicos de Londres, juegan fuera de España en la actualidad.

Ese es también el propósito de la portera navera. «Me gustaría irme fuera y probar si soy capaz de superarar ese desafío». A sus 27 años, Maestro puede presumir de un brillante recorrido en la élite del balonmano español. Ella, como Miguel Ángel Velasco, Raquel de la Cruz y Darío Ajo, salió de las entrañas del Balonmano Nava. «Es espectacular la implicación de todo el mundo con el balonmano en Nava de la Asunción», destaca; «desde pequeña te inculcan los valores de este deporte».

Considera, de todas formas, que otra importante porción de su éxito y del que han cosechado Velasco, Darío y Raquel ha estado en «tener suerte y arriesgar». Ella lo hizo y le ha salido bien. Ahora quiere conseguir la permanencia para el Itxako y buscar un futuro fuera.

Raquel de la Cruz

Raquel de la Cruz anotó cinco goles este fin de semana en la victoria de su equipo, el Cleba León, en la cancha del colista, el Castro Urdiales. La jugadora navera, que cumplirá 25 años durante el próximo mes de mayo, tiene callo de recorrer pabellones pese a su juventud. Militó durante cinco temporadas en Alcobendas, estuvo media en Dinamarca y en las dos últimas ha recalado en León, donde asegura encontrarse «muy bien, muy a gusto».

Es parte de una plantilla muy joven que se encuentra en mitad de la tabla en la División de Honor femenina. Considera que podrían estar algunas posiciones más arriba y lo van a intentar en lo que resta de temporada, pero opina que les están saliendo las cosas «bien». Y a ella en su trayectoria, de forma «inmejorable». Terminó Ingeniería Técnica Industrial y ahora cursa la superior. No alberga, por ello, tanta preocupación por lo que le pueda deparar en los próximos años el balonmano, golpeado por la crisis y de manera más acusada en su versión femenina.

Raquel considera el deporte «una afición, porque es complicado poder dedicarse exclusivamente a ello», y asegura que su única pretensión ha sido siempre «disfrutar» con el balonmano. Reconoce, eso sí, que su sueño sería poder jugar algún día en la selección absoluto. Ya tuvo la oportunidad de debutar en la júnior y en la juvenil, tiempos de los que recuerda a «Santi» y cómo se encargaba de cuidar la cantera navera. «Si eres de Nava, juegas al balonmano», concluye.

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