No hay chica en La Nava que haya jugado al balonmano y no haya estado a sus órdenes. Enrique Garzón lleva más de 20 años entrenando equipos femeninos de base, aunque matiza que, hubo un par de temporadas, que entrenó a chicos años, "y no se nos dio mal esa época". Y no lo dudamos, porque si hay algo que caracteriza a los grupos con los que trabaja, es que, a pesar de la exigencia en los entrenamientos, sabe trasladar el buen rollo que impera después, cuando se cruza con cualquiera de las chicas por la calle.

Pero, ¿qué lleva a alguien a seguir trabajando por y para su club, sin mostrar signos de aburrimiento? "Motiva el que estás en tu pueblo, en el Club que llevas toda la vida, trabajando con los jóvenes, que te llenan de vida. Entre todos debemos hacer grande a Balonmano Nava, sin protagonismos. Como me gusta decir, el Club está por encima de las personas, y hay que trabajar para que siga adelante muchos años más".

Enrique trabaja con equipos de diferentes edades, algunas tan complicadas como la temida adolescencia. La veteranía es un grado y sabe perfectamente la fórmula mágica para hacerse respetar: "El respeto hacia ellas hace que te respeten". Y desarrolla la explicación con un ejemplo que no deja lugar a la duda: "Con el equipo actual que llevo, me llevo súper bien con todas. Nos paramos a charlar por la calle, cenamos cada dos por tres… Pero luego saben, que cuando están en la pista, es otra historia. Hay que currar para que el grupo salga adelante".

Elite y educación para la vida

De alguno de esos grupos salieron muy hacia adelante en su carrera dos nombres propios que han militado en la primera división nacional: Raquel de la Cruz (retirada hace unos meses) y Cristina Maestro. Para él "Es un orgullo enorme, en cuanto a Club y personal, el que jugadoras que han salido de nuestra cantera, hayan competido con la Selección Nacional, estén en equipos punteros del Balonmano Nacional. Las ves en la tele, jugando en Europa… ¡Buffff, se me ponen los pelos de punta!

Quizá ellas, como muchas otras, hayan sacado en claro conclusiones más allá del mero deporte. Lecciones de vida que se aprenden en la cancha y se trasladan al día a día, porque Garzón intenta que haya un mensaje con mayor calado que el hecho de que solo vale ganar. "Personalmente, me gusta respetar a la gente, por lo que intento, que ellas respeten al rival, que adquieran un compromiso de grupo, que el trabajo de equipo está por encima del individual. En el deporte y en la vida tiene que regir una idea: 'Intenta que tu equipo sea el mejor, no ser el mejor de tu equipo'. Con todo esto, sé que todas las chicas que habéis pasado por el Club, siempre os acordáis de alguna chica de otro equipo que os hicisteis amigas no sé cuando e, incluso, que sigue la relación".

Esa educación, esa base esencial para demostrar al rival, pero sobre todo a los padres, que se ha trabajado en una dirección adecuada, puede haber sido determinante para que nunca haya tenido ganas de tirar la toalla, a pesar de que, de vez en cuando, es lógico que haya roces: pasa hasta en las mejores familias. "Pasas malos momentos en algunas situaciones, pero como casi siempre el balance de las situaciones es positivo, sigues adelante, sabiendo que lo que estás haciendo está bien hecho", reflexiona antes de matizar que "en general, no son la gente de base la que te hace pensar en ese tipo de cosas".

Hay nivel en una cantera escasa

En cuanto al nivel de este año en la sección femenina del Balonmano Nava, Garzón lo tiene muy claro: "El nivel está bien con respecto a lo que hay, porque cada vez hay menos chicas. El Infantil, que lo lleva Jorge Maestro, cada día está mejor. Entrenan muy bien, doblan fines de semana y van para arriba. Y el Juvenil, pues ha cogido muchas tablas en la pista. Es un equipo difícil de batir, muy trabajador, técnica y tácticamente muy bueno. Pero cortos de gente en ambos casos. Tenemos gente en la Selección: en Juvenil tenemos a una chica, y en infantil, dos".

Llama mucho la atención que, siendo un pueblo donde en las últimas tres décadas el balonmano ha sido el deporte predominante y con el alto nivel de las mujeres en este disciplina a nivel nacional, cada vez haya menos chicas que decidan practicar balonmano. Desde aquí, y por si alguna indecisa quiere coger este consejo: practicar balonmano en Nava y tener a Enrique como entrenador, te servirá en tu carrera profesional el día de mañana. Lo dice la escribe, que sabe de lo que habla.

 

Club Balonmano Nava