El Balonmano Nava hincó la rodilla ante un Palma del Río mucho más ordenado y con las ideas claras, pagando el esfuerzo de entresemana en Copa.

Algún día tenía que pasar. Porque no hay nadie invencible. Ni la perfección, al menos en el deporte existe. El Viveros Herol perdió la imbatibilidad en liga en Palma del Río en un partido en el que, en la primera parte ni estuvo ni se le esperó y, en la segunda, la marcha más de intensidad en la defensa no fue suficiente.

Quizás acusando el cansancio y el sobresfuerzo de haber jugado entre semana en Copa contra un equipo Asobal, el equipo de Dani Gordo no tuvo un buen día. “Juegas dos partidos en una semana y llegas con las fuerzas justas, es así. Pero todos los partidos fuera de casa van a ser así de duros”, reflexionaba el técnico pocos minutos después de la finalización del partido.

Empezó Nava por delante en el marcador con un 1-0 inicial, anotado por un Agustín Casado, con cuyos 12 tantos en el casillero individual, no fue suficiente en la tarde del sábado. Hasta el minuto 7, cuando el marcador reflejaba un 3-5 –con dos tantos de Toma Brakocevic, merced al buen trabajo de basculación de Bruno Vírseda, que le abría huecos para que entrase hasta la cocina-, no parecía que el resultado fuese a ser el que a la postre fue, pero el Viveros Herol se fue desinflando y el ARS aprovechando las imprecisiones y el gran acierto de un Manu López bajo palos, que le sacó todas y cada una de las bolas a Filipe Martins.

Al Zumosol Palma del Río le funcionó la defensa 4:2, que secó las ideas de los atacantes naveros, algo de lo que se lamentaba Dani postpartido: “Se ha echado en falta que algunos jugadores de los que tienen que aportar, aportaran más”. Y tanto Ángel Povedano (3) desde el extremo, como Alberto Molina (6) dirigiendo y anotando desde el central, fueron abriendo brecha en el marcador.

Así, tras un festival de exclusiones en el tramo final de los primeros 30, con tarjetas amarillas para ambos banquillos incluidas, se llegó al descanso con un 15-11 cuya lectura positiva era que el Balonmano Nava no había aterrizado aun en el 40x20 y había un margen enorme de mejora.

El segundo tiempo empezó con los visitantes recortando dos tantos gracias a dos goles de pillería de Agus Casado primero y de Yeray Lamariano, desde su puerta, después. El aumento de acierto bajo palos de esta último llamaba a una esperanza que se fue difuminando en los compases finales del encuentro. Y eso que dos goles seguidos de Antonio Llopis (2) para poner el 18-17 y el empate a 19 pocos minutos después gracias a Agus, hicieron creer en que se iba a sacar algo positivo. Peor no. Palma del Río pegó el último arreón y dos siete metros errados por el propio Casado dejaron la remontada en un imposible.

“No se puede pretender ganar un partido en 30 minutos”, reflexionaba Gordo como autocrítica. “No hay que perder el rumbo. La euforia que se ha generado es muy positiva, pro hay que tener los pies en el suelo. Ha quedado demostrado que en cualquier pista se puede ganar o perder”, añadía.

Y concluía: “Tenemos que hacer todos una reflexión interna después de esta dosis de realidad. Esto es muy largo y hay que conseguir 20 puntos lo antes posible para seguir con nuestros objetivos. Esto es muy largo y hay que hacerse fuertes en casa y aprender la lección de este partido”.

Precisamente será en casa esa próxima batalla de camino al objetivo. Y no será fácil, porque nos visita el líder, el Balonmano Alcobendas que, con cinco victorias y un empate, tras el tropiezo del Balonmano Nava, es el único equipo imbatido en División Honor Plata. Será, después de una semana de descanso, el 4 de noviembre a las 18.30. Allí esperamos que la furia navera, desde la grada, aporte el plus que lleva siendo desde el comienzo de la competición.

 

Club Balonmano Nava