Un mal arranque de la segunda parte hizo que cundiera el pánico en el pabellón navero, a pesar de que los locales se fueron al descanso con una renta de siete tantos.

El Viveros Herol ya está en segunda ronda de la Copa del Rey. Lo está después de la disputa de un partido que parecía resuelto tras una buena y ordenada primera parte, pero que se torció tras una salida del vestuario mala que bien pudo costarles un disgusto en forma de eliminación. Pero, incluso este tipo de situaciones poco afortunadas, sirven para que el equipo crezca. Y esa es la lectura positiva al margen del resultado.

Comenzó bien Nava, muy serio en ambas facetas del juego y logrando un primer parcial de 4-1. Filipe Martins (4) desde el pivote y Bruno Vírseda desde el extremo (3) azuzaban un ataque sostenido atrás por la enésima actuación bajo palos de Ernesto Sánchez. Ayudados, por supuesto, por Agus Casado (6), que se está reivindicando desde el primer día como el gran cañonero, más allá de la línea de siete metros, con el que cuenta Dani Gordo.

Y eso que el portero del Alarcos Ciudad Real, Fran Revuelta, no se lo ponía fácil. Pero los naveros se iban a descanso con cómodo 15-8 que no hacía presagiar los apuros que iban a pasar en lo segundo 30 minutos.

Precisamente el entrenador del Viveros Herol analizaba de esta manera esa primera parte: “Se desarrolló en la línea de los últimos partidos en casa. Una extraordinaria primera parte donde probablemente se jugó el mejor balonmano de esta temporada y en donde, independientemente de las defensas que el equipo de Ciudad Real nos planteó, supimos sacar adelante los ataques con facilidad. Muestra de ello es el tanteo al descanso, ese 15-8”.

El parcial de 3-0 de arranque los manchegos, capitaneados por Martín Molina (6) en el lanzamiento y Javier de la Cruz llevando la batuta y marcando el ritmo del juego, avisaba de que no había nada decidido, de que tocaría ponerse el mono de trabajo para defender el marcador y el factor cancha. Y eso que Nava supo mantener a raya a dos de los jugadores más peligrosos de la ofensiva ciudadrealeña: César Beret (2) y Julián Portero (3).

A falta de poco menos de diez minutos para la finalización, cundía el pánico. El Ciudad Real ponía las tablas a 20 tantos y la afición navera no podía evitar recordar cómo se les había escapado el partido contra Los Dólmenes tan solo una semana atrás. En este sentido, Dani manifestaba: “Tras la salida del descanso ellos espabilaron, empezaron a correr, encadenamos alguna situación de lanzamiento que teníamos que haber metido fácil y perdimos la ventaja y se puso el partido 20-20”.

Pero aparecieron, primero Filipe –el gran nombre de la tarde- con dos goles para poner el 22-20 y, posteriormente, el capitán, Carlos Villagrán que con su tanto zanjaba el encuentro. Gordo aseguraba sobre la reacción a tiempo: ”Nuevamente, y creo que hay que destacar, independientemente de que hay que hacer un análisis de autocrítica e intentar matar los partidos que es lo que veníamos diciendo, el equipo supo dar la cara en los momentos más complicados, con Agustín, con Carlos, con Ernesto en portería…”.

Al final, 24-22, pase de ronda y la sensación de que, el Viveros Herol, también sabe ganar sufriendo. Algo que pone en valor el míster, que sentencia: “Al final se sacó adelante con una cierta solvencia, a pesar de que la distancia es corta. En cualquiera de los casos, se pasó la eliminatoria y a seguir pensando en la Copa, que para nosotros es una competición que nos ilusiona”.

“Y para el club es muy importante, porque es una fuente de financiación. Hay que pensar en grande, porque ahora vienen equipos de Asobal, como puede ser el Balonmano Zamora, que la verdad es que ha empezado muy bien. Y poder brindar a nuestra afición otro partido más de calidad que haga seguir creciendo al club, al pueblo y al equipo”, concluye.

 

Club Balonmano Nava