El guardameta vasco regresa a la disciplina navera dos años después. Nos cuenta cuáles son sus impresiones para esta segunda parte con nuestra camiseta.

Estuvo ocho meses en Nava de la Asunción. Ocho meses que le bastaron para meterse a la afición navera en el bolsillo por su buen hacer bajo palos, su capacidad de liderazgo y la pasión con la que vivía cada uno de los segundos sobre el parqué. Por eso, la vuelta de Yeray Lamariano (Eibar, Guipúzcoa, 1983), no es un fichaje de verano más, sino uno que ilusiona. Su veteranía y el conocimiento del club, le hacen estar llamado a ser uno de los estandartes del nuevo proyecto que liderará desde el banquillo Dani Gordo.

“Me ha llevado a volver, sobre todo, los recuerdos de mi etapa anterior. Fue un periodo muy feliz que me ayudó a recuperar la ilusión por jugar. Además, han influido la cercanía con mi domicilio y mi situación familiar, que hace que Nava sea ideal”, revela el portero que, desde que abandonara Nava rumbo al Ademar de León, también ha vestido las camisetas del Frigoríficos Cangas do Morrazo y el Chartres francés. “Mis recuerdos en Nava son de volver a vivir en la dinámica de un equipo con todas las letras. Fue como renacer”, añade emocionado.

El guardameta asegura que, en este tiempo alejado de la localidad segoviana, ha mejorado “en la paciencia y la tranquilidad a la hora de competir”. Lamariano confiesa que el cariño que siempre recibió de la gente en Nava es recíproco y que ha seguido desde la distancia la evolución del club. “Además de los amigos que dejé en mi anterior etapa, quise seguir y apoyar a mi hermano Óscar Perales”, cuenta.

En su opinión, hay dos puntos fundamentales que hay que trabajar para evitar los apuros vividos la pasada temporada: “En primer lugar, entrar cuanto antes en una buena dinámica de competición. Y, en segundo lugar y sobre todo, tener paciencia”.

Sobre cómo debe de edificarse el trabajo bajo palos, en el que, de momento, cuenta como socio y compañero con el recién llegado Ernesto Sánchez, declara: “Cada vez estoy más convencido de que el éxito de la portería depende del estado de ánimo del equipo. La temporada pasada fue complicada en todos los sentidos y seguro que eso no ayudó a los porteros. En una dinámica positiva seguro que todo va bien”.

Yeray se moja a la hora de fijar un objetivo: “Se cuál es la postura oficial del club, pero pienso que debemos aspirar a más cosas que la permanencia”. Y continúa señalando cuáles deben de ser los pilares sobre los que se edifique el mismo: “El compañerismo y el esfuerzo conjunto por encima de todo”.

Lamariano ha querido dejar un mensaje a la que vuelve a ser su gente y a la que pide que vuelva a ilusionarse junto a ellos en pro de conseguir, cuanto antes, esa dinámica que les lleve a respirar sin las prisas del calendario: “Me gustaría darles las gracias por todo lo que empujan al equipo y por el apoyo que seguro seguirán dándonos”.

Como en el caso de Ernesto, además, ya sabe lo que es trabajar con Gordo. Fue justamente él quien confió en Lamariano en esa aventura que le llevó a volar del nido del Viveros Herol con destino Ademar: “Fue mi entrenador en el Ademar de León y conozco su forma de trabajar. Confío en mi hace 3 años y es algo que le agradeceré siempre”.

Yeray se formó en la cantera del Arrate y, antes de llegar, en el verano de 2014, al Balonmano Nava, defendió las camisetas del Balonmano Bidasoa, Ademar de León, Academia Octavio, Balonmano Antequera y el desaparecido Balonmano Valladolid.

El club le da la bienvenida, esperando que, aquella historia de amor deportivo en la que hizo un punto y aparte para madurar y volver más curtido en mil batallas, siga siendo el idilio que todos sentimos jamás dejó de ser.

Su presentación, junto con la de su compañero Ernesto, se celebrará mañana jueves 22 a las 20:00 horas en el Hotel Fray Sebastián.

 

Club Balonmano Nava