Un Viveros Herol que no dio opciones al Balonman Cisne en ningún momento, sigue aferrándose a sus opciones de salvación.

En tromba. Así es como salió el Viveros Herol Balonmano Nava en su partido contra el Balonmano Cisne. Sin dejar nada a la improvisación, como una maquinaria perfecta que fusilaba al llegar al ataque y salvaba, con mucha solvencia, las bolas en la defensa. Y esos minutos de excelencia –los que se le había pedido desde la grada desde hace meses- sirvieron para poder administrar un encuentro que, en ningún momento, tuvo riesgo de escaparse.

Funcionaba la primera línea con los dos laterales funcionando. Alex Tello (8) lo dejaba claro desde el inicio y Antonio Llopis (7) iba calentando el brazo con el pasar de los minutos. A esa dinámica anotadora se sumó un Isma Juárez (6) que, no obstante, hizo vivir a la parroquia navera algo a lo que no la tiene acostumbrada: erró dos lanzamientos desde los siete metros.

Los pontevedreses trataban de achicar distancias, pero unas veces los fallos y otras la brillante actuación de Samu Ibáñez (1) impedían que esa diferencia bajase de los tres goles. De hecho, una parada suya desde los siete metros con el tiempo cumplido a lanzamiento de Adrián Menduiña (2), permitía a los locales marcharse al descanso con una renta de cuatro tantos (18-14).

Pocas veces se había visto en otra así el Viveros Herol esta campaña, pero supo administrarse. En buena parte por ese Ibáñez que , con 18-16 en el luminoso, volvió a interceptar la pelota, evitando lo peligroso que hubiese sido que el Cisne se colocase a tan solo un gol de diferencia.

Pero eta vez el guión era otro. La grada rugía con el mítico y recurrente “Sí, se puede”. Los jugadores mantenían la calma y la cabeza centrada. Y así, esta vez, el final del cuento fue otro. Porque los laterales y el central consiguieron dejar un par de bolas francas a Darío Ajo Villaraso (3) en el pivote para echarlas dentro con solvencia.

Y, sobre todo, porque el Balonmano Nava fue un equipo que quiere quedarse en División Honor Plata. El próximo asalto, el sábado en Gijón ante un Jovellanos que lleva ya varias semanas descendido.

Al final, 32-27, buen sabor de boca, dos puntos y las opciones de la salvación, intactas.

 

Club Balonmano Nava