El Zamora se lleva un derbi en el que al Viveros Herol le faltó un punto de competitividad para haber tenido opciones de victoria.

Hay derrotas que duelen más que otras. Tener a todo un MMT Seguros Zamora, en la parte alta de la tabla, tres goles por debajo en la primera parte y no saber dosificar esa ventaja, es de las situaciones que crean cierto estado de cabreo. O ver cómo Juan Carlos Cabada trataba de sostener a su equipo bajo palos con paradas imposibles. O a Ismael Juárez (9 tantos) marcarse su mejor partido en lo que llevamos de temporada...


Fueron muchos detalles que, juntos, podían hacer pensar que la victoria no se iba a escapar. Sobre todo porque, tras el tanto inicial de los zamoranos, el equipo local imprimió una velocidad al ataque que le permitió tomar la delantera (2-1) e ir empatando y poniéndose uno arriba durante muchos minutos. La circulación del balón era fluida y los balones a Darío Ajo Villarraso (5) en el pivote llegaban con soltura para que machara desde la línea de seis metros gracias a los huecos que era capaz de crear. Con el paso de los minutos, la defensa de los visitantes se dio cuenta de que por ahí estaba viendo una sangría y supieron tapar el hueco.


Todo parecía marchar hasta el 10-7. En ese instante, y como hemos visto en la mayoría de los encuentros de esta temporada, el Viveros Herol sufrió una desconexión, con desajustes defensivos y nerviosismo que llevó a su rival, sin prisa pero sin pausa, a remontar la diferencia que se reflejaba en el luminoso. Gracias a la efectividad de Octavio Magadán (9) que se les ingeniaba para estrellar la bola en la red y a un excelente trabajo defensivo que anuló los lanzamientos naveros, al descanso Zamora había conseguido poner las tablas: 15-15.


Tras el paso por el vestuario las cosas no pintaron mejor, ya que Nava encajó un 0-2 de salida poco alentador para sus aspiraciones en el encuentro. Con Daniel Simón y Alberto Camino (1), el segundo entrenador este año que disputó sus primeros minutos por necesidad ante las lesiones de dos de los pilares de la primera línea (Carlos Villagrán y Sergio García), intentando levar la manija del ataque, tan solo la perseverancia de Juárez y algún que otro cañonazo de Alex Tello (7) suponían un espejismo que resulto no pasar de ser eso: una ilusión óptica para el seguidor navero.


Antonio Llopis (4), en los instantes finales, se la jugaba a la desesperada, quemando las opciones para una remontada a la desesperada que, esta vez, no fue posible. Y que deja al Balonmano Nava en una situación complicada a falta de cuatro encuentros (o lo que es lo mismo, ocho puntos en juego) para que se acabe la temporada.


Por delante resta visitar al Amenabar ZKE, que con su victoria de ayer y la derrota navera empata a 19 puntos con el Viveros Herol, recibir al Cisne, volver a salir para medirse al ya descendido Gijón Jovellanos y terminar en casa frente al Cajasur Córdoba de Balonmano, otro de los implicados en el lío por evitar perder la categoría.

 

Club Balonmano Nava