El Viveros Herol disputó un encuentro muy serio en el que la concentración y la actitud fueron determinantes para poder llevarse el gato al agua, como al final fue.

¿Recuerdan a aquel equipo que se desconectaba durante 15 largos minutos del partido? ¿Ese al que le entraban los nervios y perdía balones que le costaban una sangría a la contra? ¿El que no sabía dosificar su ventaja en el marcador? Pues olvídenlo, porque aquel Viveros Herol es cosa del pasado. Si no vieron el partido del pasado sábado, hagan un acto de fe y créanme: el Balonmano Nava ganó en Tolosa sin cometer ninguno de los pecados capitales que le condenaron a perder un buen colchón de puntos en la primera vuelta del campeonato.

El equipo de Óscar Perales entró muy serio en el partido, cosechando un parcial de 0-2 y dando sensación de que quería llevar la batuta y evitar un susto que, de haberse producido, le habría llevado a meterse, de nuevo, en un lío. Pero no estaban dispuestos. Y si bien es cierto que el Tolosa consiguió poner las tablas en dos ocasiones en el marcador (3-3 y 4-4) eso fue todo lo cerca que estuvo de asustar a los segovianos durante los 60 minutos de juego.

Es cierto que la defensa local, muy hundida en la línea de seis metros, dificultaba la tarea de meter balones al pivote, pero el Viveros Herol tiró de la que es su mejor arma en este tramo de la temporada: los lanzamientos exteriores de una primera línea que buscó los huecos alzando el periscopio y jugándosela desde ocho-nueve metros. A la potencia de Álex Tello (8) y Antonio Llopis (5), se unió la habilidad e inteligencia de Carlos Villagrán (7) para inventar espacios donde parecía nadie más los veía.

Con la defensa muy bien armada, basculando como si fuera una sola pieza, llegaron en la primera parte dos goles a la contra, uno de Isma Juárez (5, dos de ellos desde los siete metros) y otro de Bruno Vírseda (2) que, desde los extremos, demostraron que son dos estiletes en pleno estado de forma. De los que no perdonan cuando están mano a mano con el guardameta rival.

Hablando de porteros, Juan Carlos Cabada hizo una muy buena intervención en el minuto 16, con 6-7 en el luminoso, para espantar fantasmas y dar pie a que la fe y la concentración no se derrumbasen en cuestión de segundos. También Samu Ibáñez, que disputó los últimos minutos del encuentro, sacó tres punteras magistrales para dar la estabilidad necesaria cuando más apretaban los vascos, permitiendo que no se fuera la ventaja de 2-3 tantos que fue suficiente para cosechar dos puntos de oro.

El Viveros Herol, que llegó a tener una ventaja de cinco goles en varias ocasiones en los segundos 30 minutos, llegó al descanso con la tranquilidad de saberse por encima: 12-15. Incluso, marcó un parcial de salida del vestuario de 0-3. Y eso que los tolosarras llegaban a la línea de seis metros con bastante soltura e Iker Ortiz (8) se disputaba el título honorífico de MVP con Tello.

Al final, 27-30, una victoria que sirve para dar un paso de gigante de cara al objetivo de la permanencia. Máxime cuando sus grandes rivales en la lucha, el Amenábar y el Cajasur Córdoba, pincharon en sus encuentros, también a domicilio.

La próxima semana, nueva guerra para afianzar esas opciones de agarrarse con uñas y dientes a la División Honor Plata. El Balonmano Nava recibirá en su pabellón al Balonmano Torrelavega, quinto clasificado que busca dar el golpe final para disputar el play off de ascenso a Asobal. Será, como es habitual en los partido de casa, a las 18.30.

 

Club Balonmano Nava