El lateral firmó su mejor actuación desde que llegó al Viveros Herol y dio la victoria a los naveros en el último tiro a puerta del partido.

Hay tardes mejores que otras. En esto del deporte, y aun sonando a perogrullada, hay días que se tiene más suerte. Influyen los palos, los resbalones, las imprecisiones, las decisiones arbitrales… Pero lo que es indudable es que hay algo invariable, al menos, en las últimas semanas: el Viveros Herol ha encontrado su seña de identidad y está dispuesto a escribir otra página más de su historia en la División Honor Plata la próxima campaña.

En los proyectos deportivos, además, suele haber una figura destacada. Es cierto que, si por algo se caracteriza este equipo, es por el trabajo en bloque. Pero no es menos cierto que, en los últimos meses, se ha erigido una figura ofensiva desde el lateral que está dispuesta a jugársela bajo presión para liderar el objetivo.

Sus compañeros lo saben y, en situaciones límite buscan a Alexandre Tello (12 extraordinarios tantos el pasado sábado para firmar su mejor tarjeta anotadora desde que aterrizó en la Tierra de Pinares). Con 29-29 en el marcador y el tiempo a punto de expirar, se la jugó. Y la metió. No fue un gol más, sino ese que te permite respirar, que te da fortaleza mental para afrontar empresas futuras y que permite dispar las nubes que aun quedaban de esos comienzos de temporada dudosos en los que no salía una a derechas.

Tello ganó el pulso goleador a la estrella local de la tarde: Jano González (9). Porque durante los primeros 30 minutos, ellos dos asumieron la responsabilidad de buscar soluciones a las defensas cerradas en el 6:0 planteadas tanto por Óscar Perales como por José Villaldea. Un continuo intercambio de golpes en el que el Covadonga se ponía por delante tímidamente una y otra vez con una máxima ventaja de dos tantos mientras Nava hacía frente empatando en numerosas ocasiones.

Así, se llegó al descanso con un 14-13 merced al último tanto de Daniel Simón (2) que dejaba claro que los segovianos iban a pelear por no volverse de vacío de Nava de la Asunción. Pero también, que los asturianos, que marcaron nada más reanudarse el choque, iban a ponérselo lo más complicado que le permitieran sus fuerzas.

El acierto de Óscar y de su cuerpo técnico en elegir los instantes precisos para pedir tiempo muerto y ajustar el planteamiento táctico, fueron una lección de cómo se pueden ganar los partidos desde el banquillo cuando se cuenta con el respaldo y la confianza de los jugadores. Una conjunción que permitió que, en unos últimos cinco minutos vibrantes, la fe en sí mismos y la inmensidad del brazo de Tello, decantaran la balanza hacia el Viveros Herol, que sale reforzado de esta visita a Gijón.

Al finalizar el choque, Perales hacía hincapié en la necesidad de enganchar dos victorias seguidas para acercarse a la ansiada permanencia. La próxima oportunidad para lograrlo será el sábado en casa, ante un Balonmano Carabanchel con tres puntos más que los naveros y que llegarán tras ganar en casa al Torrelavega por cuatro goles.

Pero no hay que olvidar que, después de unos meses de zozobra y de malos resultados, la primera victoria de esta nueva era del Balonmano Nava llegó en la cancha madrileña. Si se continúa por esta senda, ese deseo del míster será más que alcanzable.

 

Club Balonmano Nava