Un solo tanto impidió al Viveros Herol puntuar ante el líder de la categoría en un encuentro en el que los naveros volvieron a sacar toda su garra.

Pudo haber sido, como el día del ARS Palma del Río, pero no fue. Y no pudo ser por varios factores. El primero de ellos, porque se siguen perdiendo muchos balones que no se debiera. Pero hay otros, como el hecho de que el colegiado decidiera no indicar pasivo en el último ataque (excesivamente largo) del Teucro con 28-29 en el marcador.

Sea como fuera está claro que son dos puntos que vuelan de casa, donde el Viveros Herol tiene que mostrarse más que fuerte para solventar la papeleta esta temporada lo antes posible. La grada cumplió con su ya célebre "sí se puede" en los compases finales, casi obligando a cada bola del ataque navero a empotrarse contra la red.

Una comunión, absolutamente necesaria, que permitió que el equipo de Óscar Perales pusiera contra las cuerdas nada más y nada menos que al líder de la categoría. Y eso que al descanso el Teucro se fue con cuatro tantos de ventaja (13-17) y en la segunda mitad llegó a tener seis goles de ventaja (21-27 y 22-28). Sin embargo, los naveros dieron la cara.

Lo hicieron con unos buenos ajustes defensivos y con un Samu Ibáñez que fue de menos a más bajo palos con el transcurso de los minutos. Sacando la garra que se echó en falta en las primeras jornadas de competición y que recordó a las épocas más gloriosas del Viveros Herol. Pero también gracias a que los pilares ofensivos respondieron.

Ismael Juárez (4 goles) sigue su profesión y apareció en momentos puntuales para dar esperanza, por ejemplo acortando distancias nada más reanudarse el partido tras el descanso. Antonio Llopis (7) y Carlos Villagrán (6) se echaron al equipo a las espaldas para intentar una enésima hazaña que se quedó a las puertas.

Próxima misión, sacar algo positivo de la visita al Covadonga, situado en la parte media de tabla, a tan solo tres puntos del Viveros Herol.

 

Club Balonmano Nava