El Viveros Herol da una lección de madurez en todas las facetas del juego y se impone al segundo clasificado en un partido emocionante donde supieron utilizar la cabeza.

Se le venía pidiendo al Viveros Herol que recuperara la magia y la casta de antaño. El pasado sábado fue ese día en el que el Balonmano Nava se puso de nuevo el mono de trabajo en defensa, hiperconcentrándose, y no dejó escapar las oportunidades que tuvo en ataque para ir controlando el encuentro y llevarse el gato al agua.

Los muchachos de Óscar Perales miraron de tú a tú a todo un ARS Palma del Río, segundo clasificado y uno de los grandes aspirantes al ascenso de categoría. No era fácil, pero la impronta que había quedado en los jugadores tras una semana en la que hubo que cambiar entrenamientos de lugar por culpa de la condensación (sí, algún día alguien, un iluminado, decidirá que el pabellón nuevo merece una inyección de dinero para ser terminado) era la de que no hay nada imposible.

Y así fue. Los naveros salieron con una cosa en mente: sacar los dos puntos. Soportaron la alternancia de golpes en el marcador y, por el contrario a ocasiones anteriores, fueron capaces de mantener la calma en ese tramo de la primera mitad en el que se les suele ir los partidos. Así, en el minuto 16:46, con el 8-9, fue la última vez que el conjunto visitante se vio por delante en el marcador. Al descanso, la ventaja de dos tantos (15-13, que fue 16-13 con el tanto de Ismael Juárez -5 tantos en la tarde del sábado- en la primera jugada tras la reanudación) se antojaba insuficiente merced al buen trabajo y a lo visto sobre la cancha.

No cedieron los naveros ni un momento. Eso que hubo varias ocasiones de igualdad, pero supieron mantener la cabeza donde debían, sin dar ni un paso en falso o dudar de que la victoria iba a caer de su lado. La clave atrás la tuvo Samu Ibáñez. El guardameta llegado a esta casa este verano, ha ido creciendo, de menos a más, con el paso de los meses, llegando a esta fase decisiva del campeonato dando las garantías que necesita el equipo. Supo sostener a los suyos en momentos clave.

En la faceta ofensiva, no hay duda de que el jugador más en forma en estos momentos, es Álex Tello (10). Cada vez que se eleva al cielo de ese polideportivo, tiemblan las goteras, la condensación y hasta el presidente de la Diputación Provincial de Segovia. Ha encontrado un buen socio para apoyarse y buscar la mejor posición de tiro posible en Carlos Villagrán (4). Precisamente ellos cerraron el partido con sendos goles cuando el marcador señalaba 27-27.

Parte de ese 29-27 se debe al empuje de una grada que es el jugador número 8 y a la que se ha encomendado la escuadra para seguir en Plata. Al comienzo de la segunda vuelta se pidió hacer de casa un caldero para conseguir que no se escaparan los puntos. De momento, van dos de dos en casa.

La próxima jornada se disputa un partido crucial contra el Handbol Bordils, otro de los equipos que luchan por no descender. Conseguir la victoria ante ellos significaría poner otro poco de tierra de por medio y conseguir algo esencial como es la confianza mental de que el objetivo está cada día más cerca.

 

Club Balonmano Nava