Una excelente actuación del portero local y un apagón en el ataque navero de varios minutos impiden sumar la cuarta victoria consecutiva.

Hay días en los que la inspiración dura hasta que tu oponente quiere. Eso es justamente lo que le pasó al Viveros Herol el pasado sábado en el Polideportivo Ángel Nieto de Zamora. Después de arrollar al MMT Seguros Zamora en los primeros 20 minutos, llevando la voz cantante en el marcador y con una solidez defensiva que invitaba a soñar, la ilusión se disolvió como un azucarillo cuando los locales consiguieron voltear el luminoso.

Antonio Llopis (6 tantos) y Carlos Villagrán (5) se echaron el ataque a las espaldas en esos compases iniciales en los que parecía que habían dado con la tecla para hacer un roto a la siempre sólida defensa zamorana. Fue rozando el minuto 21 cuando Octavio Magadán, el mejor hombre en ataque de los zamoranos desde que comenzó la campaña (6) puso el 7-7 y el Balonmano Nava no fue capaz de volver a tomar la delantera.

Se llegó con un 11-10 en el marcador que no era demasiada losa. Sin embargo, en la reanudación, el portero del equipo dirigido por Eduardo García Valiente, Leo Maciel -que ya había detenido tres penaltis en los primeros 30 minutos- ofreció su mejor versión y sostuvo a su conjunto.

A eso se unió que el primer parcial en la reanudación pue de 3-1 y permitió empezar a poner tierra de por medio (14-11) a los zamoranos que se apoyaron en un colosal Alberto Mouriño (7) que, desde su posición de pivote fue una auténtica pesadilla para la zaga navera. El argentino ganaba una y otra vez la posición y quedaba en zona franca sin que Alberto Miranda pudiera hacer nada por frenar sus potentes lanzamientos bordeando la línea del área. Al final el marcador fue de 26-21.

Si hay que sacar dos apuntes positivos del choque nos quedamos con la seriedad de la defensa 6:0 planteada por Óscar Perales que puso en verdaderos aprietos al segundo clasificado de la categoría. Y con el aproximadamente centenar de naveros que se desplazaron a alentar desde la grada al equipo. Parece que la conjunción regresa, que la mejoría sobre la cancha ha tenido la recompensa, también, de que la gente vuelva a ilusionarse con su equipo.

Próxima batalla de esta guerra que va a ser larga y complicada, el sábado 3 de diciembre a las 18.30 en casa contra el Amenabar ZKE, equipo que tenemos a tiro de piedra o, mejor dicho, de dos puntos.

 

Club Balonmano Nava