El Viveros Herol cosechó su tercera victoria consecutiva en la siempre complicada cancha de Torrelavega. Poco a poco se aleja de la zona de peligro.

No hubo precipitación. Ni esas pérdidas de balón que habían condenado en ocasiones anteriores a la derrota al Viveros Herol. Tampoco ansiedad cuando el Torrelavega se acercaba en el marcador. Y así, el equipo de Óscar Perales logró llevarse dos puntos de una cancha importante, ante un equipo que, sobre el papel, tiene el mismo objetivo que el conjunto navero.

Lo que sí hubo fue lo que se había pedido al Balonmano Nava jornadas atrás y que parecía que no llegaba... hasta que las dos primeras victorias consecutivas, desde el pasado sábado tres, han conseguido echar de la cancha a los fantasmas de la ansiedad. Con un juego mucho más sesudo y trabajado, se consiguió ese 30-33 con el que empezar a mirar por el retrovisor, pero sin confiarse, la zona baja de la tabla.

Perales había advertido en los días previos que iba a ser determinante el lanzamiento exterior para intentar abrir hueco en una de las defensas más rocosas de la competición. Dicho y hecho. Antonio Llopis (9 goles) asumió el mando desde el primer minuto y tuvo su tarde más dulce desde que llegara a tierras segovianas. Esa no fue la única buena noticia. Hubo otra. Darío Ajo Villarraso, desde el pivote, volvió a ser la máquina de cazar balones en la línea de seis metros para machacarlos a la red (10) que se echaba en falta desde que se reincorporó de su lesión.

Amén de esas dos figuras, la circulación del balón, inteligente y con posesiones largas en ataque, permitió abrir huecos en los extremos y tanto Ismael Juárez, de vuelta tras un par de partidos ausente (4) como Bruno Vírseda (3) aportaron su granito de arena en el mayor acierto goleador navero desde que comenzara la temporada el pasado mes de septiembre.

A ese orden en tareas de ataque se sumó el buen tino eb labores defensivas que permitieron que los visitantes llegasen al descanso con una renta de 4 goles (11-15) que, esta vez sí, supieron administrar. Y eso que durante varias fases de los segundos 30 minutos Torrelavega se acercó de manera preocupante, sobre todo gracias al lanzamiento de una de sus máximas figuras ofensivas en lo que llevamos de campaña, José Carlos Hernández (8).

Pero ni el gol de Sergio Crespo a cinco minutos del final que ponía a los pupilos de Diego Soto con tan solo dos goles de desventaja (27-29) unido al cambio de estrategia defensiva individual fueron suficientes para que Nava se ahogara en una orilla a la que le estaba costando un triunfo llegar.

Importantes los 2 puntos, pero no menos las sensaciones. Parece que, ahora sí, Perales ha dado con la tecla y que el equipo juega de manera conjuntada. La próxima prueba de fuego, el sábado 26 a las 18.00 en la cancha del MMT Seguros Zamora, segundo clasificado en la general y que tan sólo ha perdido un partido en estas diez primeras jornadas.

 

Club Balonmano Nava