El Viveros Herol rescató un punto en el Pabellón de los Sueños en el último segundo con un gol desde el extremo marcado por Bruno Vïrseda.

Más intensidad, más concentración y más premio. El Viveros Herol sumó su primer punto de la temporada en una cancha muy complicada con lo es la del Secin Balonmano Alcobendas. Lo hizo tras 60 minutos de alternancia en el marcador y arremangánse en diferentes fases del encuentro para que el conjunto local no se fuera en el marcador. De hecho, la máxima renta que tuvieron, en varias ocasiones, fue de tres tantos. Salvable, como a la postre se vería.

Y eso que la pérdida de balón en el primer ataque y el fallo de Antonio Llopis (2 goles en la tarde del sábado) en la segunda acometida ofensiva hicieron sobrevolar los fantasmas de una semana anterior, cuando Ciudad Real se encontró tan cómodo en el marcador que dosificó su renta a placer.

Pero los engranajes de la maquinaria dirigida por Óscar Perales, que encajó un parcial desfavorable de 5-2 en apenas 4 minutos, comenzó a funcionar. Samuel Ibáñez (que incluso marcó un gol puerta a puerta, rondando el minuto 20, poniendo el 9-10 en el luminoso) empezó a sostener al equipo atrás. Un conjunto que basculaba acompasado y complicaba los ataques de Alcobendas.

Sin embargo, en la otra parte de la cancha, también era el portero del conjunto dirigido por Alejandro Mozas el que provocaba la desesperación de los naveros. Manu Rodríguez, de cuyo alto porcentaje de paradas ya advertíamos en la previa, se erigió en la mejor figura del Secin, realizando paradas en momentos clave, llegando a sacar un contraataque.

En el minuto 14, Carlos Villagrán (4) ponía la primera ventaja visitante en el marcador: 6-7. 16 minutos después, llegábamos al receso con un 14-12 que dejaba claro que el Balonmano Nava podía sacar algo positivo (además de la mejora de su juego) del Pabellón de los Sueños.

La segunda parte tuvo varios nombres propios y mucha emoción hasta el último segundo. El primero de ellos, Ismael Juárez (5). Suyos fueron 3 de los goles naveros en los primeros 10 minutos que mantenían viva la llama de la esperanza, contestando a los golpes del ataque madrileño, que tuvo en Miguel Muñoz y Sebas Kramarz (4 tantos para cada uno) a sus mejores efectivos. Aunque chocaron varias veces con la veteranía de un Alberto Miranda, elegido para defender la puerta en los segundos 30 minutos, que llegó a desquiciar a los extremos.

En segundo lugar, Andrés Alonso (4). El pivote, solo ante el peligro por la lesión de Darío Ajo, que tampoco estuvo en el primer partido, se fajó muy bien en la línea de seis metros cazando al vuelo las asistencias de Alexandre Tello (5). Este último es el tercer hombre de los de Perales al que queremos hacer referencia. No solo por colocar esas bolas imposibles en manos de Alonso, sino porque, adaptado al sistema, dejó detalles de cara a puerta con lanzamientos desde 8-9 metros y mucha fuerza y lucha a la hora de entrar en a defensa adversaria.

Y por último, Bruno Vírseda (3). Suya fue la última bola. Y, si en ocasiones anteriores la suerte quiso ser aciaga, ese último balón desde el extremo, a falta de un segundo, entró. El navero, justo en el mismo día que comenzaba La Función, aproximadamente media hora después del chupinazo, ponía el 26-26 definitivo con el que el Viveros Herol estrenaba su casillero de puntos la presente campaña.

La próxima cita, en casa: el sábado 24 a las 20.00 en el Poli contra el F.C. Barcelona B Lassa. ¿Qué mejor para la recta final de las fiestas que animar a tu equipo, el que dio ‘el chupinazo’ en Alcobendas una semana antes?

 

Club Balonmano Nava