“40 minutos de mierda”. A Óscar Perales, visiblemente decepcionado con el juego de su equipo hasta pasado el primer tercio de la segunda parte, le bastaron estas cuatro palabras para resumir lo que había sido el enfrentamiento del Viveros Herol contra un Balonmano Alarcos Ciudad Real que salió con las ideas claras y concentrado desde que pisaron la pista del polideportivo navero.

Tanto que, a los cuatro minutos, y con un primer parcial de 0-4, Perales tuvo que pedir tiempo muerto para intentar frenar los ataques en tromba del conjunto manchego y las imprecisiones ofensivas de sus chicos, que pecaron justamente de lo que había advertido él mismo un par de días antes: quien supiera controlar los nervios y la ansiedad propios de querer sumar desde el principio, se llevaría los dos puntos. Y así fue, porque el desnivel del primer periodo le fue suficiente a Alarcos para dosificar y no perder el colchón cuando el juego local mejoró. Tarde, sí, pero dando sensación de que este nuevo proyecto tiene capacidad para competir.


Si al descanso se llegó con 9-15, con seis arriba para los visitantes, el resultado final, 24-27, deja un sabor algo más dulce de lo que se podía preveer al término de los primeros 30 minutos. En buena parte por una de las buenas noticias que nos dejó el choque: Antonio Llopis (5 goles) es el cañonero que se necesitaba en la Tierra de Pinares para ayudar a tirar del carro ofensivo a Carlos Villagrán (4). La reacción de cara a puerta llegó gracias a ambos, que calentaron la muñeca en el tiempo de descanso y salieron a demostrar por qué están llamados a llevar los galones en tareas ofensivas.


Volviendo a esa primera parte que, lejos de ser para olvidar debe de servir para aprender y no repetir errores en el pasado, el primer gol no llegaría hasta el minuto 8, cuando otra de las incorporaciones de este verano a la plantilla hacía el 1-5. Conseguía Nava romper ese 0 en el marcador después de haber visto cómo el portero visitante, Jorge Villamarín, sacaba tres balones muy blanditos al ataque de Perales. Quizá esas dos fueron las claves de la desesperación navera en los primeros 40 minutos: poca intensidad a la hora de las penetraciones y, una vez conseguían estar en disposición de lanzamiento, bien el portero, bien la mala puntería, frustaban una y otra vez las posibilidades de achicar la brecha del marcador.


En los segundos 30 minutos, además de los galones de Villagrán y Llopis, llegó la reacción en la portería con un cambio de los más acertados que realizó el entrenador local en toda la tarde. El recién llegado Samu Ibáñez dejaba su sitio a un viejo conocido de la grada local -que dicho sea de paso, también se vio achantada por los cánticos de las dos o tres decenas de ciudadrealeños desplazados hasta la localidad segoviana, hasta el punto de que el capitán tuvo que pedir a falta de diez minutos mayor empuje para echarles una mano-, Alberto Miranda.


Miranda sacó un par de bolas seguidas. Y lanzó otros tantos contraataques. El primero culminado con pericia por Alberto García en el minuto 19, acercando a 5 a los locales. El segundo de ellos, cuatro minutos después, fue a caer a las manos de Bruno Vírseda que, con el 21-24 en el marcador, estrelló la bola contra el pie del portero. Ahí empezó a desvanecerse la esperanza de un nuevo milagro. Porque a partir de ese momento hubo intercambio de golpes, pero esa diferencia de tres goles sería con la que finalmente concluyera el choque.


Amén de la capacidad de reacción de Viveros Herol, que quedó patente en el momento en el que recuperaron la garra y la entrega, aun con el agua al cuello, nos quedamos con las palabras de alguien que de esto del balonmano sabe un rato. El presidente del Balonmano Nava, Quintín Maestro, con calma sentenciaba: “No vamos a hacer un equipo en un día”. Los mimbres son buenos. Los fichajes, ilusionantes. La entrega, innegable. Ahora solo hace falta que todos esos materiales ensamblen para vivir una nueva temporada de balonmano apasionado.


La próxima cita, el sábado 17 en el Pabellón de los Sueños (Alcobendas). Sabemos que a Función te tira mucho, pero te animamos a acercarte a la localidad madrileña, porque estamos convencidos de que allí, subiremos los dos primeros puntos a nuestro marcador de la clasificación.

 

Club Balonmano Nava