Cuando los niños cogen la pelota por primera vez en 'el pueblo del balonmano', seguro que sueñan con ser grandes en un deporte minoritario que, en un rincón de España, que muchos han comparado ya con la Galia de Asterix y Obélix, es una auténtica religión. De entre todos esos niños a los que la pelota lleva haciendo felices desde 1976, hay uno que estamos seguros, por la dedicación que le ha puesto en los últimos 20 años, se imaginaba el broche final que puso el pasado sábado.
 
David de Diego 'Cananas', ha sido durante años, incluso cuando jugaba en Valladolid, uno de los grandes ídolos de la grada local, por eso, más que nadie se merecía la tarde mágica vivida ante el Juanfersa Comunicalia. El primero de los cuatro homenajes que se vivieron en El Poli fue para él y, en parte, se lo brindó él mismo. ¿Qué mejor escenario para decir adiós que el día de su cumpleaños, delante de su gente y con una actuación magistral? Sí, el mismo David que ha visto cómo ha tenido que exigirse cada vez más y más por el alto nivel en la portería navera en los últimos tiempos, volvió a hacerlo: fue el héroe bajo palos que todo equipo quiere tener en pista en los momentos determinantes.
 
El segundo de los homenajes se vivió nada más sonar el pitido final. La plantilla local se fue a por Álvaro Senovilla y le manteó en el centro de la cancha. ¿Qué menos para el hombre que se ha vuelto loco retocando, una y otra vez, la táctica para poder mantener, no solo a un equipo, sino a todo un pueblo en División Honor Plata? Desde aquí, vaya también nuestro reconocimiento y agradecimiento a un míster del que ha conseguido mantener al equipo dos temporadas en el segundo peldaño del balonmano nacional.
 
El tercero, el tributado por el club a los cuatro hombres que cuelgan los 'trastos' de jugar. Uno de ellos, Cananas, por supuesto. Pero junto a él, dejan esta especie de droga: Ismael Villagrán, Carlos Domínguez y Alberto Camino, quien ha sido la brújula ofensiva de este equipo durante esta dura campaña y que ayer firmó sus tres últimos goles con nuestra camiseta. El público, que siempre se ha vaciado con los suyos, supo ofrecerles la ovación y el aplauso merecido por tanta generosidad durante los partidos que han defendido un escudo que jamás les va a olvidar.
 
Y el último de esos homenajes fue para el propio balonmano, porque, sin jugarse nada y con un rival en frente que dependía de su victoria para meterse en 'play off' de ascenso, el Viveros Herol se dejó hasta el último de sus alientos para brindar una victoria a su gente, pero, sobre todo, para dejar claro que los partidos se juegan al 100% de intensidad incluso cuando el objetivo está cumplido. Hacerlo de otra manera hubiese sido injusto para el propio juego y adulterar una competición noble. Una nobleza, la navera, que hoy se aplaude en Ciudad Real, los beneficiados de la derrota de los gijoneses y que ya piensan en preparar la fase como futuribles Asobal.
 
No empezó bien el encuentro para Nava (sí, entre tanto espectáculo lacrimógeno, nos queda hueco para el deporte en sí) que fue a remolque en el marcador hasta ver, incluso, como los visitantes se iban cinco arriba (minuto 11:12) y les tocaba achicar agua para ir reduciendo las diferencias. Esto sucedió a falta de 9:30 para el fin de la primera parte, con un gol de un excelso Guillermo Campillo (7 goles) que ponía las tablas a 12 en el luminoso. Un empate que se elevaría a los 17 tantos al término de los primeros 30 minutos.
 
Sin duda, una de las grandes figuras naveras fue Guille; la otra, Darío Ajo. El pivote ha firmado una recta final de campaña para enmarcar y, a sus actuaciones de los últimos partidos, firmó un nuevo hito al marcar cinco goles seguidos en los compases finales que espolearon a su equipo a la victoria. Fue a falta de poco más de 10 minutos cuando Darío apareció al borde de la pintura para perforar cinco veces consecutivas la portería de los asturianos y poner en el marcador el 33-26. Un parcial que los visitantes no serían capaces de encajar psicológicamente y que convirtieron la grada en una auténtica fiesta,
 
Por mucho que el Comunicalia intentó acercarse en el marcador, maquillarlo o, incluso, lograr la heroica, ayer sí, por fin, la suerte, la magia y los reflejos de Cananas, el que jamás nos ha fallado ni se ha rendido en dos décadas dedicadas al balonmano, hicieron acto de presencia para que le partido acabara con 36-30. El final de temporada que las taras cardíacas de los naveros, agravadas esta temporada, necesitaban y se merecían para descansar hasta el comienzo de una nueva entrega en la historia del Balonmano Nava.
 
¡Sí, se pudo! Con el esfuerzo de todos. El mismo que esperamos tengan ustedes ya preparado para la próxima temporada.
 
Club Balonmano Nava