Nadie mejor para liderar una victoria de las que te permiten seguir viviendo que alguien que se ha criado 'a los pechos' del club. Para Carlos Villagrán el Viveros Herol es mucho más que ese equipo en el que maneja la batuta del ataque, mano a mano, con Alberto Camino. Quizá por eso, en su actuación del pasado sábado ante el MMT Seguros Zamora, había un punto de orgullo del que sabe que tiene la orilla al alcance de la mano y no puede dejarse llevar por la marea hacia adentro para ahogarse.
 
Llegaba Nava sin uno de los efectivos de ataque que había supuesto un puntal en los últimos partidos: Bruno Vírseda, que vio el partido desde la grada. Pero a falta del extremo, el equipo dirigido por Álvaro Senovilla encontró el acierto de un Guillermo Campillo (3 goles) que fue el socio perfecto de Villagrán (9) en labores de ataque.
 
Atrás, la seriedad navera era correspondida con una labor excelsa de Alberto Miranda bajo palos. Los zamoranos trataban de explotar el tiro desde los seis metros, pero se obcecaron con ese movimiento, tratando de servir balones a su pivote, Sebastián Ceballos (se quedó con dos tantos materializados al final del encuentro), con poco éxito gracias a la intensidad defensiva de Nava, uno de sus puntos fuertes a lo largo de toda esta temporada.
 
Con el 7-12 en el marcador, todo hacía indicar que era cuestión de aguantar y de dosificar el colchón obtenido. Sin embargo, un parcial de 3-0 en la segunda mitad y el buen hacer de un equipo que no hay que olvidar está inmerso en la lucha por jugar el play off de ascenso a Asobal, puso las cosas muy complicadas. Por suerte, los visitantes han aprendido mucho a lo largo de una campaña en la que, unas veces los palos y otros la mala fortuna de diferentes formas, el premio final les ha sido negado.
 
Ni siquiera una doble inferioridad en los minutos finales, con Carlos Domínguez y Guille Campillo fuera de la cancha de manera simultánea, hizo que plegaran la rodilla. Con todos los efectivos sobre la pista, se consiguió un engañoso 0-3 que colocaba el 18-22 en el marcador. Un tanteador en el que Nava se estancó, viendo como los locales les devolvían el mismo parcial para ese 21-22 con el que se llegó a la conclusión de los 60 minutos.
 
El juego vivo y fuerte de Darío Ajo (4) desde el pivote, y las pequeñas aportaciones del resto de efectivos, hicieron posible que, esta vez sí, los dos puntos viajaran de vuelta a Nava de la Asunción. Vitales, puesto que, a pesar de no abandonar los puestos de descenso, son el salvavidas al que se van a agarrar antes de recibir a Amenabar, el rival a batir y a superar (justo un peldaño por encima en la tabla).
 
El sábado a las 18.30, no nos cabe la menor duda de que nuestra grada será la que nos dé el punto extra que todo equipo necesita en los momentos complicados.
 
Club Balonmano Nava