Viene siendo ya demasiado recurrente: Viveros Heros aguanta el envite del equipo de turno de ese fin de semana y, tras 60 minutos (alguno menos, quizá; hasta que se acabe la gasolina) luchando por la igualada, se queda con la miel en los labios y se marcha a Segovia de vacío. EL pasado sábado volvió a suceder. El escenario, uno de los pabellones más emblemáticos de este deporte en España, el ciudadrrealeño Quijote Arena. El resultado final, 33-29.

 
Con el objetivo de sumar dos puntos vitales en la enésima final en lo que va de año, Álvaro Senovilla plantó sobre el parqué una defensa de 5:1, con Guille Campillo en el avanzado que no dio los frutos esperados. Sin embargo, la rapidez en el contragolpe de Bruno Vírseda (5 goles) y la eficiencia que ya es costumbre de Isma Juárez (9 al término del partido) provocaban que, a los 18:58, el marcador reflejase un empate a 10 que esperanzaba a Nava, pero que provocaba la reacción local. Esta permitió que al descanso, entre idas y vueltas, Ciudad Real se fuera al vestuario tres arriba (17:14).
 
Si en los visitantes eran Bruno e Isma los que hacían posible que pensar en ganar no fuese una quimera, por la parte local dos eran las figuras que emergían con fuerza en su ataque: Nelson Espino (4) y Jesús Herrero (6). El primero se encargó de mantener el equilibrio anotador en la primera mitad y, al segundo, le tocó hacer lo propio en los segundos 30 minutos.
 
Porque en la reanudación, la buena faena atrás, con una defensa tan seria como se sabe la navera, y figuras delante como Guille Campillo (3) y Darío Ajo (4) ponían el 20:20 en el luminoso a falta de disputarse otros 20 minutos vibrantes e intensos. Sin embargo, ambos jugadores de Viveros Herol vieron sendas exclusiones que permitieron que Alarcos se despegara en el marcador. Ante tal crisis, de nuevo salieron a dar la cara  Carlos Villagrán (6) y Bruno (sin duda uno de los jugadores más en forma en esta recta final de temporada).
 
Pero no fue suficiente.  Espoleados por su público y con un rival que ya se había gastado todas las bombonas de oxígeno que había traído desde Segovia, Ciudad Real echó el resto, apretó una vez más el acelerador y terminó con la máxima renta del partido, 4 goles arriba, cerrando un encuentro en el que esa distancia se antoja demasiado severa para todo lo que se arremangaron los de Senovilla.
 
Quizá faltara el equilibrio del que ha sido el faro del equipo durante toda esta temporada: un Alberto Camino al que es imprescindible recuperar al 100% de su visión de juego para la próxima batalla. Esta será el 8 de abril, en Gijón, contra el Juanfersa Comunicalia, en el partido aplazado correspondiente a la jornada 15.
 
 
Club Balonmanoa Nava