Nos da la sensación de que el final no apto para cardíacos vivido el pasado sábado solo fue uno de los varios que va a tocar afrontar de aquí al final de temporada, pero los corazones naveros dieron muestra de salud y de disposición para echarse encima lo que se les exija en las próximas finales a las que asistirán. Porque ganar los dos puntos cómo se ganaron contra el Covadonga, dejan un sabor dulce en los labios que hacen que parezcan más.
 
Del encuentro hay que destacar, 'groso modo', varios detalles antes de entrar en materia. A saber: que la portería en un equipo de balonmano es esencial, pero tener dos hombre de la talla de Alberto Miranda y David 'Cananas' es un lujo al alcance de muy pocos; que el acierto desde los extremos, con Isma Juárez (3) y Bruno Vírseda (5) abriendo el juego, puede marcar la diferencia; que la movilidad en el pivote de Darío Ajo (4) no tiene precio, y que Alberto Camino es de esos distribuidores que pueden hacer que los partidos se decidan por uno de sus detalles.
 
Una vez relatado esto, apuntaremos que al Vivero Herol le costó seis minutos y 40 segundos marcar su primer gol en el partido. Fue Daniel Simón quien armó el brazo y colocó el 1-3. Muy sufrido, pero no más que el juego trabado del equipo asturiano que, al finalizar el partido, no recibió la ovación pertinente que la parroquia navera brinda, como símbolo de la enorme deportividad, a aquellos que visitan su cancha. 
 
Diez minutos más tarde, con el gol visitante que hacía lucir el 4-9 en el luminoso, Álvaro Senovilla pedía un tiempo muerto que cambiaría el rumbo del partido. La defensa, blindando los disparos a Cananas, que entraba en ese momento, fue determinante para un parcial increíble de 9-0 que cambiaba las cosas muy mucho y que facilitaba que se llegara al descanso del partido con un 15-12 que, a pesar de la cautela a la que todos nos hemos acostumbrado a poner por delante esta temporada, invitaba a soñar con una victoria que, más que necesaria, se antojaba urgente y vital.
 
Tocó sudar. Muchísimo. Un excelente arranque en los segundos 30 del portero visitante, Jorge Martínez, y la decisión de cambiar a defensa 5:1 del técnico de Covaonga, con una presión del avanzado, Javier Ancizu, excelente complicaban las cosas. Tanto que, rondando el minuto 14, Pablo Fernández daba la vuelta al tanteador con 17-18 que provocaba escalofríos a jugadores, técnicos y espectadores del Balonmano Nava. Estos se agravaban casi dos minutos después cuando Víctor Álvarez, aprovechando la exclusión de Carlos Villagrán, colocaba el +2 para Covadonga.
 
Los últimos cinco minutos se erigieron en una lucha encarnizada en la que el más mínimo error podía traer el acierto contrario y perder el botín. Con 20-21 en el marcador, primero un tanto de Juárez desde el extremo y, después, la magia de Camino, daban la vuelta al marcador. La guinda, en la última jugada, la ponía Miranda rechazando la última bola. Esa que marcaba la enorme diferencia de que Nava, como así ha sido, pase una semana fuera de puestos de descenso.
 
El próximo sábado, el encuentro es en Ciudad Real, a las 19.00. Complicado, sí, pero, ¿acaso dudamos del sacrificio de este equipo? Estamos dos puntos más cerca del objetivo. Y eso, se tiene que notar en este desplazamiento.
 
 
Club Balonmano Nava