De igual manera que hay tardes en las que no sale nada, algún día tenía que ser ese en el que las cosas funcionaran. Todas. A la vez. Construyendo desde atrás y demostrando solidez en ataque. Como en los mejores días. Recordando a aquel Viveros Herol que batió en Copa del Rey al Global Caja de Cuenca: pundonor, calidad y acierto. Una conjunción de elementos que permitió que los dos puntos, más necesarios que nunca, viajaran hasta La Nava.

La primera mitad estuvo muy igualada, aunque Nava nunca estuvo por detrás en el marcador. Poco a poco, fueron capaces de despegarse, hasta llegara al descanso con la máxima renta hasta el momento (12-17). Para poder llegar a esta situación, fue esencial la actuación de Alberto Miranda, muy apoyado por una línea defensiva muy ordenada.

Y, así es como llegan las victorias... siempre y cuando la bola entre después. En Antequera, lo hizo. Los dos lanzamientos tempraneros de Dani Simón desde los 9 metros con acierto obligaron a la defensa a dar un paso hacia adelante que sirvió para abrir hueco a Darío Ajo que, desde su posición habitual de pivote, se dio un festín goleador (9 al termino del encuentro). Los mismos que materializó un excelso Isma Juárez que, el sábado, ejerció de atalaya y armó el brazo con seguridad.

Eso es lo que había brillado por su ausencia en batallas anteriores: la seguridad. La de Miranda bajo palos -aunque, dicho sea de paso, la defensa 6:0 secó a los andaluces-. Desde el 7-7, no hubo ni el más mínimo temor en las filas de los de Álvaro Senovilla de que la victoria corriera peligro. Y eso, con el periplo que llevamos desde que diera comienzo la temporada, es una gesta a tener en cuenta.

Pero seguridad también del capitán, Carlos Villagrán al que le tocó, como a muchos de sus compañeros de la primera línea en servir balones a Darío. Con la complicación que implica tener que salvar a la defensa. Pero, Antequera, tuvo una tarde muy floja que sirvió para darnos un punto extra: el de la motivación para competir de aquí en adelante.

Y la seguridad de no perder balones, de mantener la concentración durante los 60 minutos y no perder la ambición ni un solo instante hasta estira la renta a favor de 9 goles. Ese 21-30 con el que se llegó al final del partido y que provoca que nos situemos a tan solo un punto de la zona de permanencia en una categoría a la que nos estamos acostumbrando.

Pero, sobre todo, la seguridad de que, a partir de ahora, solo se puede sumar. O, al menos, dar recitales como el vivido en Antequera. Próxima 'final', en casa, contra el Zumosol ARS Palma del Río, cuyo objetivo es colarse en los 'play off' de ascenso.

 

Club Balonmano Nava