Unas 800 personas participaron en fiesta del 35 aniversario de la fundación del BM Nava entre sorteos, premios y la actuación del grupo de animadoras Cheerleader de Cuéllar.

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Lo que empezó como un cómodo paseo por la cancha se le convirtió al Viveros Herol Nava en un camino escabroso en los minutos finales de este partido disputado ante el Guanches de Lanzarote, que forma parte de los colistas del grupo.

 

Cierto es que el equipo local siempre llevó la ventaja del marcador de hasta cuatro goles, pero tuvo entre el minuto 50-55 unos momentos que los tinerfeños se acercaron peligrosamente hasta quedarse muy cerca del empate. Al final los goles de Alberto, Darío , Bruno y Roberto sentenciaron una victoria que bien pudo ser por encima de esos siete goles que necesitaban para arrebatar el primer puesto al Moguer de Huelva.

Antepenúltima jornada de la primera vuelta con celebración especial en la cancha navera para festejar todo el club el 35 aniversario de su fundación dentro de ese sentimiento que abanderan de “un club, un pueblo, una afición”.

Toda una afición volcada que más de una vez se puso en pie para aclamar las buenas jugadas que protagonizaron su jugadores en determinadas ocasiones, como el impresionante “fly” que ejecutó Bruno, o esos contundentes remates desde los siete metros aprovechando los rechaces desde la portería rival, más los certeros contraataques y los lanzamientos desde los seis y nueve metros.

Los naveros salieron arrolladores y contundentes, con un ataque presionante donde todo salía bien en lanzamientos y penetraciones por todas las zonas, que hacían ver un partido fácil. Pero ese ritmo bajó, sobre todo en defensa, y permitió que el Guanches de Lanzarote cogiera sitio y ejecutara con más acierto su juego presionante por el centro con asistencias del central Rafael que ejecutaron extraordinariamente el pivote Moises y en particular el lateral Juan Carlos, verdaderos protagonistas del juego de su equipo y máximo rivales para los guardametas naveros.

Aún así éstos controlaron el partido y a pesar de los desaciertos en entregas y lanzamientos, y los huecos en defensa por el centro, fueron imparables, máxime cuando Crístofer tomó posición en la portería para convertirse en la auténtica pesadilla del adversario, con excelentes paradas que compensaron los fallos de su defensa, aupando a sus compañeros al contragolpe.

Para el entrenador del Nava, Nacho González, lo mejor del partido era que se habían ganado los dos puntos y lo sucedido era un toque de atención, “porque ya sabemos que cualquier partido de liga es complicado, y si no salimos concentrados cualquier rival nos puede hacer frente. Ahora toca pensar exclusivamente en preparar el encuentro en Moguer”, mantenía González, añadiendo también que el hecho de saber que ganar por encima de siete goles suponía ser líderes, había influido entre los jugadores para jugar más precipitados. No obstante señalaba que liderar el grupo era circunstancial, “y lo verdaderamente importante es el reto de la próxima jornada ante un rival muy difícil y complicado”.