Siete jornadas le ha costado al Balonmano Nava empezar a sumar. Nadie dijo, nunca, que fuese a ser fácil. Como tampoco se ha dudado, jamás, de que los logros de este club se consiguen siempre a base de raza y gesta. Un punto que sabe a gloria y que debe de servir para comenzar a edificar la salvación que, no nos dejemos cegar por el regalo del 'play of' de la temporada pasada, es el objetivo real.

Y, quizá, este comienzo en la senda correcta sirva para dejar atrás la ansiedad que se vio en los compases iniciales del partido disputado en casa contra el Balonmano Alcobendas. Intentos frustrados de marcar al contraataque frenados por la mala suerte y por el portero visitante, que sacó varios mano a mano. Nava llegó a tener una renta de hasta tres goles (9-6) que se fue desinflando, hasta cambiarse las tornas, con el paso de los minutos y la aparición del cansancio.

Ansiedad reflejada en los tiros forzados de Carlos Villagarán (3 tantos) y de Alberto Camino (2), que, haciendo valer su veteranía, se echaron el equipo a las espaldas para intentar desatascar los ataques ante la solidez de la defensa madrileña, que demostró haber estudiado los movimientos de un Balonmano Nava al que le está costando encontrar huecos en las acciones ofensivas estáticas. 

Destacables las actuaciones de Camino, reconvertido en lateral derecho, y que supo asumir la responsabilidad ante la ausencia de Ismael Villagrán, y de Ismael Juárez (de vuelta a su posición natural, en el extremo derecho) y sus seis goles. Pero, como siempre, las victorias (empate en este caso) se forjan desde atrás. Y allí estaba, en una segunda parte memorable para el guardameta, Juan Carlos Cabada, que sustituyó en el descanso a Miranda para erigirse en héroe.

Y eso que en la primera parte, Miranda se afanó y fue uno de los mejores del conjunto local. Con la ayuda de Carlos Domínguez y Julián Rasero, se consiguió una solidez defensiva con la que se llegó al descanso con una renta de un gol a favor (11-10).

Pero volviendo al protagonismo de Cabada, salvó un siete metros cuando el partido expiraba y que valió ese primer punto. Tras esta parada, Bruno Vírseda no pudo hacerse con el balón cuando se encontraba en zona franca para el disparo y que habría supuesto un premio mayor en un partido agónico y trabajado en el que, ni las dos exclusiones en los últimos cinco minutos (y con 16-19 en el marcador) para los jugadores del equipo madrileño, Javier Barba y Santiago López, pusieron las cosas fáciles,

Queda mucho trabajo por hacer y muchos ajustes por producirse para que los engranajes de la máquina navera rueden a la perfección. Hasta que llegue ese momento, la lucha incansable y el calor de la grada van a tener que ser los dos pilares fundamentales sobre los que se sostenga en el equipo dirigido por Álvaro Senovilla que debe tomarse este 20-20 como la primera 'victoria' (sí, con comillas) de una temporada que se va a hacer muy larga.

 

Club Balonmano Nava