El equipo navero volvió a repetir victoria fuera de casa con un juego arrollador, imparable sobre todo por la zona centro y rematando sus defensa con rápidos contraataques.

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   El equipo segoviano de Nava de la Asunción está que se sale y de momento no hay quien le meta mano. Es un líder consumado y con una fuerza arrolladora imparable. Le quedan dos jornadas para cerrar la primera vuelta con un reto extraordinario en la última al visitar Moguer de Huelva, con quien lidera la tabla general de clasificación y el hecho de permanecer ambos invictos.

 

De momento volvió a disfrutar cómodamente de nuevo triunfo fuera de casa, en esta ocasión en la localidad valenciana de Catarroja ante el Florida Universitaria. Un partido en el que el conjunto segoviano marcó su ritmo y controló desde el inicio, aunque en los 12 minutos finales de la primera parte se vio más apretado al realizar el equipo local su mejor juego y llegar con más facilidad a la portería de David de Diego. Un pequeño bajón que le supuso perder la diferencia obtenida hasta ese momento de cuatro goles para cerrar este período con tan sólo un gol de diferencia (13-14).

Pero los valencianos del Florida Universitaria no volvieron a protagonizar ese juego tan parejo al navero durante el tiempo restante ya que los de Nava les ganaron el sitio y sobrepasaron con facilidad su defensa y portería.

Salvo las facilidades dadas en esos minutos finales de los primeros 30 minutos el partido siempre estuvo bajo el control de los visitantes liderados en ataque por Roberto Pérez, que una y otra vez marcaba la diferencia con sus penetraciones, y la buena circulación y dirección del balón llevada a cabo por parte de los centrales Roberto Turrado y Carlos Villagrán, que daban continuos pases a Darío Ajo, quien aprovechó cada oportunidad que tuvo para provocar una ocasión de gol o penalti, en los cuáles se tuvo una efectividad total.

A este buen juego por la zona centro se fueron a sumar los rápidos contraataques que el extremo Bruno encabezará con suma efectividad al igual que los lanzamientos efectuados desde los siete metros y que en su conjunto le convirtieron en el máximo anotador de su equipo.

Un juego presionante que la dura defensa del Florida no fue capaz de resolver, y en su intento de neutralizarlo se cargó de continuas exclusiones que le dejaron en inferioridad numérica en la cancha y a su vez favoreció que los visitantes sortearan con mayor éxito la barrera defensiva y los lanzamientos a puerta golpearan el interior de las mallas.

Desde el arranque de la segunda parte, con fuerza y marcando absoluto ritmo, las jugadas del Nava resultaron más dinámicas y coordinadas en ataque. También en defensa se mejoraron las posiciones y el 6-0 se hizo más difícil de superar para los valencianos, que cometieron muchos errores aprovechados por los rivales para salir rápidos al contragolpe. A esta mejor acción defensiva se fue a sumar la cuidada protección de la portería que realizó Crístofer parando casi todo, un hecho que fue minando la moral de los valencianos, que se vieron incapaces de sobrepasar la defensa y la portería navera.