Tras su paso por el Naturhouse La Rioja el año pasado, Darío Ajo afronta el tramo final de temporada con la misma ilusión de siempre por disputar la fase de ascenso con el Balonmano Nava. Su experiencia en Asobal, y especialmente en Champions, fue inolvidable pero la compatibilidad con sus estudios jugó un peso esencial en el regreso. El pivote tiene claro que “el parón de este fin de semana nos vendrá bien”. Por delante, seis finales. “Estamos algo agarrotados y llega el momento de sacar nuestro mejor juego”, advierte.


Semana ideal para cargar las pilas en el Viveros Herol Balonmano Nava. La competición se detiene justo antes de encarar la recta final. Por delante seis finales. Para el equipo segoviano, cuatro en casa y dos a domicilio. Es el momento de activarse. De que los de Raúl Álvarez dejen atrás un último tramo algo dubitativo donde, más allá de las derrotas en Canarias, se ha sufrido más de la cuenta en partidos aparentemente sencillos.

A Darío Ajo le toca tirar del carro y lo asume con naturalidad. Es consciente de que “estamos algo agarrotados. El parón nos va a venir bien para recuperar la confianza”. Se juegan la temporada en seis partidos y no será fácil. Ni siquiera renuncia a la primera plaza pero sabe que “Balonmano Soria, Covadonga, o Delicias” no piensan regalar nada. Hace justo un año, cumplía su sueño debutando en Champions y Asobal. Ahora el reto es distinto pero tan importante o más.
Su presencia mediatiza el juego del equipo. Es la referencia en el pivote. Una posición que, sin embargo, ocupa desde hace sólo cuatro temporadas. “Antes alternaba el lateral con el centro del ataque”, explica. Quienes mejor le conocen admiten que el progreso es evidente. Desde la grada, se percibe que ha ganado en velocidad. Y todo sin perder un ápice de fuerza, potencia y olfato goleador.

Ajo comprobó que la intensidad en Asobal es de otro mundo. “Al principio, acusé el cambio físicamente. Mis compañeros eran atletas. Además, la circulación de balón es mucho más rápida. Al principio ni le veía”, explica con una sonrisa. Álvaro Senovilla dio con la tecla. Su experimento funcionó a las mil maravillas y por eso acabó llevándoselo -a las órdenes de Jota- al Naturhouse. Algo verían en él…

La Champions, un sueño cumplido
Ajo disfrutó como un niño con zapatos nuevos. La Asobal deja huella, pero la Champions significa tocar el cielo. “Fue increíble jugar en Alemania o Suecia. Cada partido era una fiesta alrededor del balonmano”. Luces apagadas, fuego en el pabellón… una performance al más puro estilo NBA en países donde “se llenan pabellones con 7.000 espectadores. Y es increíble cómo respetan al rival”.

Llegado el verano, tomó la decisión. “Estuve a punto pero no renové. Tuve varias ofertas para seguir en Asobal y también en División de Honor Plata”, pero en su balanza pesaron más otras prioridades. Ingeniero forestal en ciernes, el año pasado pudo sacar sus estudios adelante, “pero sólo hubiese aceptado un destino que me permitiera compatibilizar el balonmano con mi carrera”. Y pocos mejor que Nava de la Asunción.
No fue un paso atrás, sino la búsqueda de otro reto. “Si en el futuro surge otra oportunidad, y puedo encajar todo, lo volveré a intentar”. Ahora, pelea por una meta que ya conoce, sí, pero no por ello menos ilusionante. “Sabía que volvía a mi casa, aquí iba a ser feliz”, destaca. “Somos amigos antes que un equipo y vamos a darlo todo por conseguir el ascenso. El club lo merece por su trabajo día a día”. Merece el ascenso y cualquier galardón, en referencia a la Mención que recibirá, tanto él como Miguel Velasco, durante la Gala del Deporte Segoviano por su participación en la Champions el año pasado. “Un premio al trabajo de todos”.

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